De K. para L.
Existes aquí con tu olor impregnado en los recovecos de mi cuerpo, en el roce de tu piel que cada vez sigue erizándome, en tu voz que retumba en mis noches de noctámbulo
Estás en el espejo donde veo tu silueta reflejarse, en la taza de café amargo, en tu manera de no levantarte los domingos, en la canción de amor que solo cantabas tú
Te tengo en mi manera de vestir, en mi andar sosegado, en los mil poemas que te dediqué, en los bailes cómplices que tuvimos, en las flores del jardín que saludabas diariamente
Sigues en el sonido rebotando entre las paredes de la casa, en el rayo de sol que te despertaba cada mañana, en los chistes que nunca entendí, en tu manía de ayudar a todos, en la tierra que alimentas con tu ser
Vives aquí, aquí en mis entrañas, en mis manos, en mi piel, en mi boca, en cada gota de mis lágrimas que saldrán, en los pensamientos que produzco, en cada molécula de oxígeno que inhalo, en cada impulso, en lo que deseo, en lo que soy, en lo que seré, en lo que extraño…sé que vives, porque si te recuerdo no has muerto.
