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Escritos Godotte

Seis años de camino

by Poemas Godotte octubre 1, 2026

Seis años no son solo tiempo.
Son lluvia, sol, cansancio y esperanza.
Son días en que el deber nos reunió,
y la vida, en su manera silenciosa de hacer milagros,
nos convirtió en algo más que compañeros.

Porque al principio fue el trabajo,
pero con los años fue naciendo otra cosa:
la confianza que no se impone,
la lealtad que no se anuncia,
la amistad que llega despacio
y un día se queda para siempre.

Yo, que no siempre he sabido habitar fácilmente la cercanía,
en ustedes encontré una rara y valiosa comodidad:
la de sentirme en casa
sin dejar de estar en el deber,
la de compartir el esfuerzo
sin renunciar al afecto,
la de descubrir que un equipo
también puede ser refugio.

Y eso no se olvida.

Porque ustedes han sido compañía en la jornada,
respaldo en la dificultad,
y luz discreta en medio de la rutina.
Han hecho del trabajo un espacio más humano,
más noble,
más lleno de sentido.

A veces pensamos que liderar es guiar,
pero yo he aprendido también que liderar es agradecer,
reconocer,
y saber que detrás de cada logro compartido
hay corazones que sostienen,
manos que cumplen,
y almas que creen.

Por eso hoy quiero darles las gracias
con sinceridad y con respeto.
Gracias por estos seis años de entrega,
por la amistad construida sin prisa,
por el compañerismo que se vuelve fuerza,
por la confianza que se gana con presencia
y por hacer de este camino
algo digno de ser recordado.

Ustedes han dejado en mí una huella hermosa.
No solo por lo que hacemos juntos,
sino por la forma en que hemos aprendido a estar unos para otros.

Y si hoy tengo palabras,
es porque ustedes también me las dieron:
en la calma, en el apoyo, en la nobleza
de una relación que ha sabido crecer
con la belleza de lo verdadero.

Gracias por tanto.
Por lo vivido.
Por lo compartido.
Por lo que aún nos queda por andar.

octubre 1, 2026
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Escritos Godotte

Las ruinas que aún arden

by Poemas Godotte octubre 1, 2026

Hay algo en el tiempo
que no sabe marcharse del todo.

Se queda, suspendido,
como una ciudad antigua enterrada bajo otras ciudades,
respirando en silencio,
esperando el descuido de un recuerdo
para volver a la superficie.

Habita en la curva de una tarde cualquiera,
en la forma precisa en que la luz cae
sobre lo que ya no está,
en el eco de una voz que no regresa
pero tampoco se extingue.

No es memoria,
porque la memoria obedece,
se ordena, se invoca.
Esto no.

Esto es Troya ardiendo eternamente
dentro de mis días,
una guerra que terminó
pero nunca se fue del todo.

Es el caballo de madera
que dejé entrar sin sospecha,
la grieta por donde lo inevitable
aprendió a nombrarme.

A veces vuelve
como un gesto mínimo,
como la sombra de un roce incompleto,
como si el cuerpo guardara
una versión más fiel de la historia
que la que mi mente intenta corregir.

Y entonces comprendo
que el tiempo no es una línea,
ni siquiera un círculo.

Es Sísifo repitiendo su condena,
empujando instantes cuesta arriba
solo para verlos caer de nuevo
en el mismo lugar del pecho.

Porque lo que fuimos
no se ha ido.

Se transformó
en una presencia sin forma,
en un idioma que solo existe
cuando cierro los ojos,
en una necesidad absurda
de buscarte en todo
aunque ya no estés en nada.

Y, sin embargo,
hay una belleza cruel en esto.

Como Orfeo, lo entiendo demasiado tarde:
no es la muerte lo que separa,
sino el instante en que uno mira atrás.

Y yo he mirado.

He mirado tantas veces
que ya no sé si te pierdo
o si me pierdo a mí
en el acto de seguir buscándote.

Porque hay fuegos
que no fueron hechos para apagarse,
solo para aprender a arder distinto.

Y aquí estoy,
habitante de una ruina que respira,
devoto de un pasado que no cede,
cargando una llama
que el tiempo prometió extinguir
pero que, terco,
sigue pronunciando tu nombre
en cada cosa que termina.

octubre 1, 2026
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Tu esencia

by Poemas Godotte octubre 1, 2026

Me perdí en el fuego de tus ojos,
en esa llama callada que no consume, pero transforma,
como si en cada mirada tuya se abriera un abismo
donde el deseo aprende a pronunciar su propio nombre.

Me embriagué en el misterio de tu olor,
en esa fragancia que no pertenece a la tierra ni al tiempo,
sino a un instante suspendido
donde el cuerpo olvida su prudencia
y se rinde, lento, inevitable.

Recorrí las pendientes de tus curvas
como quien asciende una geografía sagrada,
con la devoción temblorosa de quien sabe
que cada centímetro es promesa
y cada promesa, un vértigo.

Tu presencia…
basta tu sola presencia
para desatar en mí un mundo antiguo y prohibido,
un territorio donde la razón se arrodilla
y la lujuria se alza como única ley.

Allí, en ese reino que nace de tu sombra,
soy otro: más feroz, más libre, más verdadero,
un hombre que no teme arder
si el fuego lleva tu nombre.

Y como Orfeo,
descendería sin dudar al corazón de la noche,
desafiaría a la muerte misma,
cruzaría el silencio de los abismos
solo por el eco de tu respiración.

Porque hay en ti algo más que carne y forma:
hay un llamado antiguo,
una fuerza que no se explica,
que no se niega,
que arrastra.

Y yo…
yo no quiero resistirme.

Prefiero perderme en ti,
una y otra vez,
hasta que el deseo deje de ser búsqueda
y se convierta, al fin,
en destino.

octubre 1, 2026
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Éxtasis

by Poemas Godotte octubre 1, 2026

La siento antes de tocarla,
en ese lenguaje secreto que no necesita palabras.
Su cuerpo me habla en pulsos,
en pequeñas tormentas que apenas comienzan.

Me guía.
No con órdenes, sino con impulsos,
con la forma en que sus manos encuentran mi cabeza
y me enseñan el ritmo que ella necesita.

A veces me acerca,
como si quisiera hundirme en su propia marea,
otras me detiene en el borde,
suspendiéndome en un instante que se estira.

Escucho su respiración quebrarse,
convertirse en algo más profundo, más urgente.
Sus piernas tiemblan como ramas en viento creciente,
y yo aprendo a leer cada sacudida
como si fuera un mapa vivo.

Sus dedos se tensan,
me empujan, me reclaman, me pierden y me encuentran,
y en ese vaivén
entiendo que no soy quien guía,
sino quien sigue el incendio.

Entonces sucede—
su cuerpo se curva como si el mundo pasara a través de ella,
y sus temblores ya no son aviso,
son caída.

La sostengo sin sostenerla,
permanezco mientras se rompe en oleadas,
mientras su voz se deshace en fragmentos
que me atraviesan.

Y cuando todo baja,
cuando queda el eco tibio en el aire,
sus manos aún descansan sobre mí,
más suaves, pero todavía hablando.

Y yo me quedo ahí,
escuchando su silencio,
sabiendo que lo que ocurrió
no fue solo deseo—
fue un lenguaje que aprendimos sin decirlo.

octubre 1, 2026
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Vacío

by Poemas Godotte octubre 1, 2026

Llego a mi apartamento
después de darte el último adiós.
La puerta se abre como siempre,
pero algo esencial ya no entra conmigo.

Te vi irte
en manos de hombres que no sabían tu nombre,
que no conocían tu historia,
que no podían medir el peso de lo que cargaban.
Un féretro, dijeron.
Un cuerpo, pensaron.
Pero yo sabía: eras más que eso,
mucho más que eso.

Y ahora, polvo.
Así de simple lo nombran,
como si una vida entera pudiera resumirse
en una palabra tan ligera.

El apartamento está en silencio,
pero no es este lugar el que se siente vacío.
Tú no vivías aquí.
Es mi alma la que resuena hueca,
la que extraña la certeza de que existías,
de que estabas en algún lugar del mundo
sosteniendo, sin saberlo, mi equilibrio.

Me siento.
Y por primera vez en el día,
cuando todo se detiene,
el dolor llega sin aviso,
sin cortesía,
y me atraviesa.

Entonces entiendo:
no volveré a verte.
No escucharé tu voz.
No habrá otro plato servido pensando en ti,
ni otra conversación pendiente,
ni otra oportunidad de decir lo que quedó guardado.

Hoy comienza un camino sin ti.
Y no lo quiero.
No lo elegí.
No sé cómo se camina sin ese punto fijo
que eras tú.

Dicen que queda el recuerdo.
Que el amor permanece.
Que todo lo que diste vive en mí.
Y es cierto.
Lo sé.
Pero la verdad también es esta:
no consuela.

Porque ningún recuerdo responde,
ninguna memoria abraza,
ningún eco sustituye tu presencia.

Y aun así,
en medio de este peso,
algo en mí se resiste a romperse del todo.
Quizás sea lo que me enseñaste,
esa forma silenciosa de mantenerse firme,
ese carácter que no negocia con la adversidad.

Te llevo ahí,
en lo que soy cuando nadie mira,
en lo que hago cuando duele,
en lo que decido cuando es difícil.

Tengo tanto que agradecerle a la vida
por haber sido tu hijo.
Y al mismo tiempo,
duele tanto no tenerte
que el agradecimiento se vuelve insuficiente.

Tal vez este camino no sea el que quiero,
pero es el que me toca.
Y si logro recorrerlo,
si logro sostenerme,
será porque alguna vez
caminé contigo.

octubre 1, 2026
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Primer Día del Padre sin ti

by Poemas Godotte julio 25, 2026

Para mi padre: Rosendo Moya

Hoy es el primer Día del Padre
en el que no estás físicamente.

Y debería doler más,
debería sentirse como una ausencia completa,
como un vacío imposible de nombrar…
pero no.

Porque irte
no fue desaparecer.

Te quedaste.

Te quedaste en la forma en que entiendo la vida,
en las decisiones que tomo sin darme cuenta,
en la voz interna que a veces suena como consejo
y otras como advertencia.

Te quedaste en mí.

Por eso no te lloro como quien pierde,
sino como quien recuerda
que tuvo algo verdadero.

Y eso… eso no es tristeza,
es privilegio.

Hoy no celebro tu presencia en una mesa,
ni un abrazo, ni una llamada.
Celebro algo más difícil de romper:
lo que construiste en silencio,
lo que sembraste sin exigir aplausos.

Celebro haberte tenido.

Porque hay padres que pasan por la vida
sin dejar huella,
y tú hiciste lo contrario:
te volviste camino.

Y aunque hoy falte tu cuerpo,
tu risa,
tu forma de estar,
no falta lo esencial.

Sigues aquí,
en todo lo que soy capaz de sostener,
en lo que aprendí de ti sin saberlo,
en cada intento de ser mejor hombre
aunque a veces no me salga.

Hoy no es un día de pérdida.

Es un día de continuidad.

Porque si algo entendí
desde que te fuiste,
es que el amor no termina con la ausencia.

Se transforma.

Y el tuyo
no se fue contigo.

Feliz Día del Padre, papi.

Gracias
por quedarte
de esta forma que no se ve,
pero que nunca se va.

julio 25, 2026
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Escritos Godotte

Queja por lo que me hiciste

by Poemas Godotte julio 24, 2026

No sé si lo sabías,
pero antes de ti
yo escribía.

Había palabras.
Había ritmo.
Había incluso cierta dignidad
en la forma en que ordenaba el mundo
para que cupiera en un poema.

Y entonces llegaste.

No hiciste ruido.
No anunciaste nada.
No prometiste desastre.

Pero desde entonces
algo se rompió.

Me dejaste sin lenguaje.

No es que no sienta—
eso sería más fácil.
Es que siento demasiado
y no alcanza ninguna palabra.

Es como si hubieras pasado
recogiendo todas mis metáforas,
una por una,
guardándolas en algún lugar
donde no puedo alcanzarte.

Y ahora escribo así:
a ciegas,
torpe,
como quien intenta recordar
un idioma que alguna vez dominó
pero ya no le responde.

Te quejo esto.

Formalmente, si hace falta.

Devuélveme lo que te llevaste:
mis imágenes,
mis pausas,
esa forma precisa de decir
sin tener que tocar.

O al menos préstamelas.

Déjame usarlas de vez en cuando,
como quien pide prestado un poco de aire
para no asfixiarse del todo.

Porque no es justo.

No es justo que ahora todo pase por ti,
que cada intento de escribir
termine chocando con tu nombre,
aunque no lo diga.

No es justo que incluso el silencio
tenga tu forma.

Y lo peor—
sí, hay algo peor—
es que sospecho
que no te llevaste nada.

Que todo sigue aquí,
pero reorganizado a tu alrededor,
como si mi voz
hubiera decidido orbitarnos
sin pedirme permiso.

Así que aquí estoy,
haciendo esta queja inútil,
este reclamo sin destino,
escribiendo peor
pero sintiendo más.

Y con una única condición
para retirar todo lo dicho:

si no vas a devolverme las palabras,
si no piensas prestarme las musas,
si de verdad vas a dejarme así—

entonces quédate.

Pero quédate completa.

Porque no pienso aprender
a escribir de nuevo
si no es contigo
arruinándolo todo
otra vez.

julio 24, 2026
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ANTES DE TI

by Poemas Godotte enero 1, 2026

Antes de ti:
fechas, oficio, números.
Un hombre gris mirando
el mismo atardecer.

Conocía los caminos
que no llevan a ningún lugar.
Tenía miedo al salto.
Me abrazaba a la certeza.

Llegaste un martes.
Tiraste mi aritmética al suelo.

Donde había lógica
nació algo que no tiene nombre.
Mi vida exacta
se dobló en tus manos.

Ahora el reloj se calla
cuando tu risa cruza la casa.

Los planes tiemblan
si me preguntas: «¿Y si es mejor?»

Ya no me importa el miedo.
Ya no me importa lo correcto.

En tus ojos
cayó la máscara.
En cada abrazo
se borró la rutina.

Si algún día vuelve el frío,
acuérdate del hombre de papel
que se deshace con tu piel.

Porque sin ti
mi mundo vuelve a cifras. Y contigo,
el día ya no es
la suma de las horas.

enero 1, 2026
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Escritos Godotte

El jardín cambia de dueño

by Poemas Godotte enero 1, 2026

Te veo con el vestido blanco
y recuerdo tus rodillas embarradas

Estoy feliz. Y triste. Las dos cosas.
Como cuando te enseñé a nadar
y te solté en el agua profunda

Hoy te suelto otra vez.
Hacia otra casa, otro nombre, otra vida

Pero escucha:
Aunque el mundo te llame esposa, madre, arquitecta,
yo seguiré llamándote «mi niña»

Ese nombre no tiene fecha de vencimiento.
Ni firma que lo borre.
Ni distancia que lo apague

Yo seré tu padre hoy.
Mañana.
Y en todos los mañanas que vengan

Incluso cuando yo ya no esté
y te acuerdes de mí
viendo a tu hija embarrarse las rodillas

Ve tranquila.
El amor no se divide.
Solo crece.

enero 1, 2026
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LAS HORAS QUE NO EXISTEN

by Poemas Godotte enero 1, 2026

Nos vemos donde el día no se atreve.
Allí tu risa se queda suspendida
y mi silencio dice todo.

No hay reloj para esto.
Tus ojos
y el resto del mundo desapareciendo.

Somos el verso que no tiene casa.
El nombre que nadie pronuncia.

Las horas que no existen:
esas que el calendario ignora,
donde tu voz entra sin golpear
y mi ternura olvida pedir permiso.

Secreto entre los muros.
Lo que el sol no alumbra
no tiene que explicarse.

Camino sin nombrarte.
El viento sabe tu forma.
Te pienso en cada ventana
como si el color del mundo cambiara.

Dos líneas paralelas
que se tocaron un instante
antes de seguir.

Si alguna noche el tiempo afloja,
si el mundo se distrae,
te buscaré donde mi cuerpo
todavía recuerda el tuyo.

enero 1, 2026
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Ramón Moya

La escritura, para quien escribe, es la catarsis del alma, tanto la propia como la ajena.

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