El alba llega y preña los campos con su luz vibrante y acogedora. Hace temblar de emoción a los amantes que juntos compartieron un lecho, se buscaron, se amaron hasta el cansancio, y quedaron dormidos
La lluvia, cual simiente en busca de perpetuar la estirpe de la naturaleza, humedece, transporta y fecunda todo lo que toca, transformando en clorofila y robustecindo las raíces de lo que es tocado
Todo se embellece en el transcurso del tiempo. Las flores extienden sus pétalos para recibir su dosis de calor, el roce del viento, las gotas de lluvia. Toda la atmósfera se torna cándida, sublime, acogedora
Así me envuelve tu belleza, tu forma, tu carácter, tu palabra. En cada paso que avanzas dejas una estela de colores perfumados que embriagan los sentidos, desvían las miradas de los transeúntes moribundos de la existencia, el aire se contrae, se expande y desaparece, asfixiando cada células, hasta llegar al desmayó; eres cual flor mañanera abriendo los pétalos, y yo tu observador, tu fiel sirviente quien bajo el Stendhal te venero.
