Lluvia tierna que viajas al compas de la música de los deseos, eres vibrante, impetuosa, decidida, amable, valiosa, pero…me hieres
Tienes el don de dar la vida, de descosechar añoranzas del más profundo sentir, haces que me estremezca como un recién nacido golpeado por el frío, que vea la belleza de mi entorno en cada gota de ti
Atraes las musas de los poetas, la inspiración de los pintores, el deslumbrar del rostro de ellas, el deseo desmesurado de las pasiones ocultas
Permites el desenfreno de los amantes cómplices, atenuas el grito del clímax en el momento que la razón no está
Creas el ambiente para un abrazo tierno de una madre a sus hijos, del compartir de un trago entre dos seres que se miran con lujuria, pero se conforman con una mirada; de la lectura de un libro para dos, una conversación de las remembranzas que hacen vibrar los sentidos
Nos produces la nostalgia de lo que no sabemos cada vez que chocas con la ventana, nos produces una sonrisa con tu estruendo con el techo de metal
Sacas el aroma de la tierra ardiente, potencias el olor del café en las campos verdes donde las casas se pierden junto a Silvano
Eres simplemente el principo y el fin, la esencia de lo necesario, de lo imprescindible, la base del sí, del no, del tal vez…
