Sabes…debemos aprovechar el tiempo; sí aprovechar el tiempo que nos come, nos desgasta, nos corroe, nos debilita…nos hace menos
Así que, comamos algo, disfrutemos juntos una comida, la que sea, donde sea, como sea. No requerimos platos sofisticados, ni mesas suntuosas, mucho menos de gente que nos atienda; no, tampoco de vinos añejados, carnes de primera, ni vegetales importados; nada de eso, solo hacemos falta nosotros, tú y yo; yo y tú, para que hagamos de ese ambiente único, sagrado, nuestro, para los dos
Tengamos una conversación, de lo que sea, no importa, ya que nosotros no necesitamos temas, ni requerimos excusas, ni motivos, ni estar felices, ni estar tristes, solo nos necesitamos nosotros, saber que estamos en cualquier lugar, porque ni la distancia nos limita las maravillas de nuestras conversaciones, la grandeza de nuestros temas, la forma en que podemos ser plenos y abiertos, siempre esperando saber lo que nos tenemos que decir, que contar
Tengamos un paseo, que sea el viento que nos diga hacia dónde ir, qué mirar, dónde detenernos, cuándo seguir. Que cada paso sea testigo de nuestra unión, de nuestra complicidad, de la manera en que nos volvemos uno, individuales, pero siendo únicos, únicos para contar el uno con el otro, para ser más fuertes, más sabios, más…tú yo, y yo tú.
