La aurora me recuerda el inicio de otro día, otro día con toda la carga que trae
Se siente como un edificio que cae de golpe sobre mí, todo el acero y el concreto en un solo punto, como un martillo sobre el clavo, dando sin piedad, sin consideración, cada golpe más contundente que el anterior
Me duele el alma, no siento el aire, la atmósfera se vuelve bochornosa, cargada, densa
Me sube un calor interno que me quema las entrañas, cada segundo se vuelve una pesadilla, una pesadilla estando despierto, esto es abrumador…¿cómo se vive así?
Estoy «viviendo» al borde del precipicio, aun simple «ya» para dejar todo y resolver lo no resuelto
Aunque vivir es en esencia dolor, sufrimiento, melancolía, añoranzas, tener llagas en el cuerpo, sangrar hasta que no quede una gota
Lo único que puedo decir es que no se requiere mucho para aguantar un momento más, es solo un «veamos qué habrá mañana», es seguir empujando la «carreta», es saber que la suerte está echada y nosotros estamos en el juego…así que me levanto, camino y vivo; mañana será el próximo combate.
