Me duele el alma, se desgarran mis sentidos, cada pensamiento tortura mi existencia, avanzo en un sinfín de emociones que no sé dónde empiezan ni dónde terminan
Cada respiración es una tortura que nubla mi razón. Estoy inmerso en el Hades con un frío abrasador, un frío que limita mi ser
Mi corazón palpita reclamando menos dolor, reclama un momento de paz, de sosiego; reclama cierta calma, pero nada consigue
Busco desesperadamente una salida, un respiró, un hendija para sobrevivir, tener un aliento, un soplo, una alternativa, pero nada hay
Simplemente mis huesos se quiebran al compás del tiempo, cada segundo es una eternidad de dolor, de martirio infernal. Cada pensamiento es un recuerdo de lo vívido, de lo no vivido, de que quiero vivir
Mis días son la carga de todo sobre mis hombros, y sin embargo, me mantengo estoico, firme, inquebrantable, dispuesto, siempre atento, con la mirada al firmamento; mantengo la esperanza del que no quiere morir, solo por un beso tuyo.
