Primera vez (microrrelato)

by Poemas Godotte

Ya era tarde para las clases de historia universal. Tenía temor llegar ya que la profesora era muy estricta con la hora de llegada. No permitía que nadie llegara después de diez minutos de empezadas las clases, y no solo eso, casi siempre todas las preguntas recaían sobre quienes no habían ido a la clase anterior

Subió las escaleras a toda velocidad, casi se cae en el penúltimo peldaño, siguió corriendo y llegó sofocada faltando segundos para que cerrarán la puerta. Entró jadeando, miró a la profesora y está le dio el permiso con una mirada de muerte

Al sentarse todos sus compañeros la miraban, no por haber llegado tarde, sino por su belleza celestial. Apenas tenía diecinueve años, pero ya parecía toda una mujer, incluso las demás mujeres la miraban, sino con envidia, con deseo, no deseo por el simple hecho de tenerla, sino el deseo de algo bello, único

Media 5’10», piel color ámbar, ojos que parecían miel, un cabello largo totalmente negro, su boca de contornos muy definidos, sus labios, carmesíes cual pétalos de la flor de cerezo en pleno nacimiento eran una invitación irresistible a descubrir los enigmas que guardaban. Su sonrisa, encantadora y llena de misterio, podía iluminar las noches más oscuras. Los dientes, perlados y perfectamente alineados, relucían con cada destello de luz, como pequeñas joyas enmarcadas por su boca

Su voz se escurría suavemente entre sus labios, como si cada palabra fuera un susurro seductor que acariciara el aire. Cada onda sonora que salía de su boca era una melodía cautivadora, capaz de envolver a cualquiera que la escuchara en un embrujo irrompible

Cuando sus labios se entreabrieron, revelaron una humedad tentadora y un aliento dulce como el néctar de arándano

Por encima de su belleza física, la boca de esta mujer encerraba una fuerza desconocida. Era un arma seductora que podía conquistar corazones y desarmar voluntades con un simple gesto. Sus palabras eran susurros apasionados y murmullos al oído, capaces de desatar emociones y desencadenar un torrente de sensaciones incontrolables, y además estaba su inocencia, pura, virginal, que opacaba el rocío mañanero de los campos

Su vida transcurría entre su casa y la universidad. Vivía con sus padres y hermanos. Era la más pequeña y la única mujer de los hermanos.  Todos las protegían. Siempre estaban a su disposición para que no sintiera el agobio del día a día

No era la mejor estudiante, pero cumplía con lo básico y necesario. Nunca tuvo que hacer mayores esfuerzos para aprobar las materias. Su vida era, en resumen, un cuento de hadas

Un día después de un examen propusieron hacer una pequeña celebración en casa de un amigo que vivía cerca, y estaría solo todo el día. Ella finalmente decidió ir porque irían sus amigas. Ella sabía que tenía prohibido salir a actividades sociales sin uno de sus hermanos

Cuando llegó junto a sus amigas, ya había otras jóvenes de la universidad a los que ella conocía y otros de los cuales no tenía la más mínima idea de quienes eran, pero entre ellos había un muchacho de no más de 25 años, con un estilo mundano, que dejaba entre ver que era parte de la vida por la que ella suspiraba

Él, igualmente, se había fijado en ella desde que llegó, y no había dejado de perseguirla con la vista. Había quedado prendado con su belleza, la inocencia que emanaba

Él hizo el primer movimiento y se le acercó.  Le preguntó su nombre, le ofreció un trago, a lo que ella dijo que no, le ofreció algo de comer, y ella aceptó. Le sirvió un plato de picadera, se sentó a su lado y se dedicó a conversar con ella. La escuchó como escucha un sacerdote una confesión, le dio la razón en todo, le ofreció su ayuda en lo que quisiera, y más de mil veces le dijo lo bella que era; finalmente aceptó un trago, y sin dilatación se lo preparó.  Después del primer trago, llegaron varios más

Las amigas se fueron retirando una a una, cada uno de los presentes fueron convirtiéndose en ausentes.  El dueño de la casa salió a hacer no se sabe qué, y ellos quedaron solos con todo para ellos

Estaban construyendo una conexión emocional durante la fiesta. Habían compartido risas, confidencias y caricias. Ahora, en ese momento especial, sus corazones latían acelerados mientras se encontraban en la intimidad de una habitación, la cual estaba iluminada por una suave luz tenue que se filtró a través de las cortinas. Ella estaba emocionada, no paraba de respirar de manera acelerada, ya que sabía que estaba a punto de experimentar un momento único. Ella lo miró a los ojos, buscando una conexión profunda y segura. Ambos sonrieron, sintiéndose cómodos y seguros el uno con el otro

Después de unos momentos de miradas intensas, él le acarició suavemente la mejilla y le susurró palabras dulces al oído. Ella se estremeció ante su tacto y sintió un cálido cosquilleo recorrer su cuerpo. Le tomó la mano y él la guio con ternura hacia su pecho, permitiendo que la intimidad creciera gradualmente

El tiempo pareció detenerse mientras exploraban sus cuerpos con curiosidad y afecto. Cada suspiro, cada roce, fortalecía su conexión y los acercaba aún más. Ambos se tomaron su tiempo, disfrutando de cada momento, compartiendo besos suaves y caricias apasionadas

Finalmente, llegó el momento en el que ella se sintió lista para dar un paso más. Con delicadeza, buscó su mirada para asegurarse de que estuviera preparado y deseoso de continuar. Él le ofreció una sonrisa cálida y asintió, transmitiendo su respeto y apoyo

Se acurrucaron uno al lado del otro, explorando juntos las sensaciones nuevas y emocionantes. A medida que avanzaban, se entregaron a la pasión, dejando que el deseo carnal y la intimidad se fusionaran en un momento de arrebatamiento compartido. La habitación se llenó de susurros y gemidos, mientras sus cuerpos se unían en un baile de conexión y placer

Cuando alcanzaron el clímax, se abrazaron con ternura. Se acurrucaron juntos, sintiendo la calidez de sus cuerpos y la tranquilidad de haber compartido algo tan íntimo y especial

Después de recuperar el aliento, se miraron a los ojos, todavía empapados en el momento que habían compartido. El ambiente estaba lleno de una calma reconfortante y un silencio que solo se rompía con sus suaves suspiros

Ella le acarició el cabello mientras descansaban juntos, permitiendo que la ilusión y la satisfacción los envolvieran. Sentían una conexión aún más profunda, una complicidad que solo se podía alcanzar a través de la confianza y la entrega mutua

Lentamente, se separaron y se abrazaron, reconociendo la belleza de ese momento y la intimidad que habían creado juntos. Las palabras no eran necesarias en ese instante, pues sus miradas y sonrisas decían todo lo que necesitaban expresar

En silencio, se quedaron allí disfrutando de la calidez de sus cuerpos y de la conexión emocional que habían fortalecido. Sabían que su relación había dado un paso importante, uno que recordarían y atesorarían para siempre

Ella se dio cuenta que era tarde, y el llamó un taxi, no sin antes pedirle su número de celular, besarla tiernamente otra vez, decirle que no quería que se fuera, y prometerle llamarla al primer asomo de luz del amanecer

Ella llegó a su casa con el mismo ánimo de costumbre, saludó, indicó que no tenía hambre, y que simplemente quería dormir

Al otro día se levantó temprano y miró su celular buscando un mensaje, pero era muy temprano, se dijo a sí misma. Revisó varias veces que el teléfono no estuviera en silencio. Ya habían pasado 6 horas desde que se levantó, pero nada, simplemente se quedó todo día en su habitación esperando por una llamada de amor. 

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