Se vistió temprano con una determinación imparable. Se puso unos pantalones negros de cuerpo ajustado que realzaban su figura exuberante y una blusa con un escote elegante. Sobre su pecho, llevaba una malla con un lazo atado al cuello, que le daba un toque de sensualidad. Completó su atuendo con varias pulseras negras, zapatos negros de tacón fino y cabello suelto. Sus labios, grandes y carnosos, estaban pintados con un suave tono de color carne, destacando su belleza natural. Con piernas largas y bien formadas, caminaba con una elegancia envidiable. No era muy alta ni muy pequeña, pero su presencia era imponente. Sus uñas estaban cuidadas y sin esmalte, reflejando su gusto por los detalles
Tenía todo planeado para esa noche. Saldría de su casa a las once de la noche y pasaría a buscar a tres amigos inseparables: dos mujeres y un hombre. A lo largo de muchos años, habían sido su apoyo incondicional, siempre dispuestos a estar ahí cuando los necesitaba. Compartieron vivencias inolvidables y conversaciones interminables. Eran como hermanos, conociendo cada aspecto de sus vidas.
Una de sus amigas vivía a 5 kilómetros al sur de su casa, la otra se encontraba en la ruta, a solo 3 kilómetros más, y el hombre vivía hacia el norte, a 4 kilómetros de distancia. Decidió empezar por buscar a sus amigas para luego ir las tres juntas a buscar al último integrante
Sin embargo, antes de salir, su madre le hizo una petición. Le suplicó que no saliera esa noche, ya que al día siguiente tenía que realizar unos estudios médicos muy temprano y alguien debía quedarse cuidando a su abuela, quien sufría de demencia senil desde hace varios años
La relación entre madre e hija no era muy buena. Ambas se quejaban constantemente de la falta de empatía de la otra. La madre decía que la hija no se preocupaba lo suficiente por la abuela, mientras que la hija sentía que no recibía comprensión de parte de su madre
Ella había planeado esta salida con anticipación y no tenía intención de suspender una noche de diversión por la simple solicitud de su madre. Además, la abuela llevaba tres años en esa condición y no podía dedicar todo su tiempo a cuidarla. Sentía que aprovecharía su juventud al máximo, ya que no volvería
Le corresponde a su madre dejar los estudios médicos para otro día y le prometió que estaría allí para cuidar a la abuela en cualquier momento. Sin embargo, la madre se negó rotundamente, argumentando que esos estudios eran urgentes y necesarios para descartar ciertas enfermedades debidas a la herencia materna
La hija se sintió molesta y le espetó a su madre que ya había hecho una reserva para la noche y que ella era la encargada de toda la planificación. No podría permitirse quedar mal frente a sus amigos
Tomó su cartera, salió al parqueo de la casa y encendió el vehículo con determinación. La noche se presentaba prometedora, a pesar de que las nubes cubrían el cielo y el reloj marcaba las 9:45 pm. La noche se avecinaba tranquila, con pocos vehículos en la calle y una brisa cálida que soplaba en el ambiente
Decidió reunirse con sus amigos en un solo automóvil para poder disfrutar de una buena conversación durante el trayecto. Con ese pensamiento en mente, apretó el botón para abrir el portón del parqueo y puso reversa, saliendo con cuidado a la calle. La música sonaba suavemente en el interior del auto mientras avanzaba hacia su destino
En el camino, se detuvo en un semáforo en espera de cruzar la avenida principal. Observó a su alrededor, notando la escasa presencia de vehículos en esa hora de la noche. Finalmente, la luz cambió a verde y ella presionó el acelerador, deseando avanzar lo más rápido posible
Sin embargo, en ese preciso momento, un automóvil que transitaba en dirección perpendicular a su movimiento no se detuvo ante la luz roja del semáforo y se perdió a cruzar la intersección. El sonido ensordecedor de la bocina llenó el ambiente y todo se volvió confuso en un instante
La protagonista del relato se vio atrapada en una sucesión de giros y golpes dentro del automóvil. El impacto fue brutal, sintiendo cómo chocaba con la guía, las ventanas y el techo en repetidas ocasiones. La confusión y el caos parecían dominar la escena, hasta que finalmente, todo se volvió oscuro
Cuando recuperó la claridad de su visión, se encontró en la sala de emergencias de un hospital. Los médicos la rodeaban, examinándola y asegurándole que todo estaría bien. Le preguntaron cómo se sentía y si quería que llamaran a alguien para notificarle lo sucedido. De inmediato, ella dijo el nombre de una de las amigas de tertulia
La amiga fue contactada y, a pesar de la hora tardía, llegó al hospital en un tiempo récord. Al entrar, los médicos le preguntaron quién era y cuál era su relación con la paciente. Además, le solicitaron firmar algunos papeles para asumir la responsabilidad de su ingreso y posible intervención quirúrgica. La amiga dudo de hacerse responsable e indicó que llamaría a la madre para fuera quien tomara las decisiones respecto a este tema
Confundida y preocupada, la joven preguntó por qué razón tendrían que operar a su amiga. Los médicos explicaron que habían sufrido múltiples traumas internos, incluyendo una perforación en el estómago, una hemorragia intracraneal, un derrame de sangre en los pulmones y una fractura en una de sus piernas
El silencio abrumador se apoderó del lugar mientras la noticia se hundía en la conciencia de la protagonista. Miró a su alrededor, temblando de manera incontrolable, y pudo llamar a los otros dos amigos para informarles sobre la situación. Después llamó a la madre de la accidentada y le informó lo sucedido sin entrar en detalles
Cuando la madre llegó, se dirigió a la sala de emergencias, preguntó por su hija y una enfermera la condujo hasta donde estaba ella. Estaba sola, su amiga había salido a tomar café. Le dijeron el cuadro clínico, y le preguntaron si podían proceder a intervenirla, a lo cual madre dijo que sí. Se quedó todo el tiempo hasta que la subieron a cirugía. Le indicaron que todo tardaría entre 6 y 8 horas, por lo que debía tener paciencia. Esta bajó la cabeza, le salieron las lágrimas
Salió al frente de la emergencia, donde había unos bancos de metal para sentarse. vio a los amigos de su hija que estaban hablando en voz alta y riendo. Estos callaron al verla y la madre los puso al corriente de todo. Estos escucharon, no opinaron nada, y después de media hora le informaron que debían irse y que regresarían al otro día para saber de la accidentada. La madre dio las gracias, se sentó en uno de los bancos, bajo la cabeza y empezó a llorar.
