Te estuve buscando por todos lados
En el olor de la cama, donde muchas veces fuiste mía
En el mueble de la sala donde te mecías al compás de la luz
En la cocina, junto al humo y la grasa, creando una atmósfera inerte
Parada en el balcón, dándole la bienvenida al nuevo día, mientras sepultábamos el anterior
En el eco de tus gemidos, recordándome que hay momentos en que la muerte puede saber a gloria
En el parque donde te columpiabas, con un aura de inocencia pura
En tu taza de café, con tus hermosos labios besando el contorno de la cerámica, mientras la envidia me mataba
En tu ropa interior, que mantiene intacto tu olor a gardenia recién cortada
En tus malos humores, donde descargabas todo tu dolor y después resurgías como un Fénix de amor
Te busqué en todos los rincones, hasta que te encontré…estabas en mi corazón.
