Hay «noes» que son diarios, otros circunstanciales, algunos son «síes» disfrazados, y hay aquellos que no se entienden
Cuando aparecen surcando el viento y nos llegan cuando menos los esperamos, logran desconcertarnos, desubicarnos de la realidad, rompen cualquier escudo que tengamos
Un simple «no» puede ser la gloria o el infierno, sin importar qué tan sutil lo quieran decir, nos llega al alma y se adentra en cada rincón donde sentimos
Cuando te lo dicen a solas sientes que existe una oportunidad, pero si es en público, quisieras que te trague la tierra. Duele más si creías que sería un «sí», mucho más si tu felicidad recae sobre él, si no lo quieres, si no lo tomaste en cuenta, si tus matemáticas lo descartaron
Un «no» puede enterrar la ilusión, acabar con una vida, desangrar un espera, obnubilar Los sentidos, perpetuar el sufrimiento, abrir un infierno, cerrar un paraíso…un «no te amo» puede ser el fin del sentido de todo.
