Para K. Pérez
Has abierto las alas y emprendiste el vuelo. Hoy surcas los cielos infinitos del recuerdo que se perpetua en cada rincon de los espacios bulliciosos entre anécdotas, consejos, risa, y sobre todo…tu imponente figura de hombre sabio, guía, referente, amigo
Ya no estás entre los mortales, y sin embargo no te has ido. Sigues ahí, en cada símbolo, en cada trazo del idioma univesal, en cada manera de transmitir las ideas, en cada pausa del pensamiento sosegado en busca de la respuesta correcta
Dicen que te has ido, pero aún te vemos en nuestro recuerdo, sentado con calma, dispuesto a brindar orientación en la toma de decisiones, con la figura que se ha forjado a lo largo de los años de experiencias y aprendizaje. Tu legado perdura en los corazones de todos aquellos a quienes tuviste el honor de tocar con tu sabiduría y amistad. Tu influencia se extiende como un faro de conocimiento en un mar de incertidumbre
Hoy te vas, pero solo para encontrarte con quienes se fueron primero, solo para decirles que todo estará bien. Hoy estarás con todos en el lugar privilegiado para quienes han sido únicos, han llegado, como Jason, a recuperar el Vellocino de oro
Hoy el Infinito, el Infinitésimo, Sigma, el Límite, Pi, el Logaritmo, todos ellos, estan triste porque un hijo predilecto hizo sus maletas, pero igual muestran felicidad, porque fueron queridas por ti.
Las palabras se agotan, la voz se entrecorta, la imaginación se nubla, ya no tengo fuerzas al verte partir, solo me queda un «Gracias» por tanto.
