Amor de Rayuela

by Poemas Godotte

Mi alma es la única que comprende la tortura infinita de los fines de semana sin tu presencia, la angustia insoportable de la espera fuera de las aulas

Las mañanas, aliadas cómplices desde la fila cotidiana previa a la entrada al paraíso, ofrecieron un alivio a la desesperación de no verte, no oírte, de no poder sumergirme en el mundo de Hipnos mientras admiraba tu cabello, recogido en dos trenzas colgantes, majestuosas , adornadas con cintas coloridas

Tu voz, aunque aguda, evocaba un caleidoscopio de emociones cada vez que levantabas la mano, segura de tener la respuesta correcta

Innumerables veces, fingí interés en jugar Rayuela, solo para estar cerca de ti, para apreciar tu sonrisa, tu encanto, la alegría que parecías hallar en todo

Caminar a tu lado, aunque rezagado, a varios pasos de distancia, era mi propio paraíso. Observarte avanzar con tu uniforme crema, tus zapatos negros y tus medias blancas hasta las rodillas, era como un sendero celestial. Yo, cargado con el peso de mi anhelo, con pantalones «brincacharcos», más cabello que cuerpo, delgado y desesperanzado, de tu misma edad, soñaba con el día en que notaras mi existencia

Hoy, al recordar mi niñez, lo hago con una sonrisa, recordando el paseo diario, las travesuras con amigos, las tareas escolares, las peleas insignificantes. Pero sobre todo, recuerdo el amor que sentí por ti. Un amor sin malicia, sin lujuria, sin expectativas de reciprocidad. Un amor infantil, puro, único… el más hermoso de todos.

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