La última hoja del majestuoso árbol descendió, señalando el cierre de su otoño. Sólo sus desnudas ramas quedan, envueltas en un velo de despedida
A pesar de su silencio, el árbol se alza con un imponente semblante, proyectando una sombra profunda que evoca recuerdos nostálgicos. Aunque ya no retiene la lluvia, su esencia perdura
El susurro de las hojas cayendo aún vibra en el aire, al igual que la imagen vívida de sus brotes verdes asomando a la ventana de la existencia
Todo tiene su final, y así como ese árbol, tú también. Pero tú de una forma especial, irremplazable. Dejaste una huella imborrable en nuestros corazones, en nuestras tradiciones, en cada elección, y en cada paso que dirige nuevos destinos
Lo que persiste es la profunda gratitud de haberte tenido a nuestro lado, de haber vivido momentos inolvidables que, aunque no regresarán, nunca se esfumarán. Son instantes que se eternizan en el vasto cosmos del ser
Estamos inmersos en la esencia de tu recuerdo: tu risa, tu aroma, cada palabra que aún resuena en nuestra alma
Has sido la luz orientadora de nuestros pasos, pensamientos, sueños y sentimientos; influenciando todo lo que somos, y lo que necesitó no ser. Por todo ello, lo único que podemos expresar es…gracias por haber estado.
