Tus pasos, diferentes al ritmo del mundo, dibujaron senderos que nadie más podía ver. Hoy mis brazos se extienden en el vacío buscando la forma única de tu ser
Tu sonrisa, tesoro que el tiempo no borra, iluminaba mis días aún en la oscuridad. Tu lucha silenciosa, tu valor sin límites, me enseñaron el verdadero significado de amar
Cada desafío que enfrentaste con tu cuerpo frágil transformaba mis miedos en admiración. Tu mente, que veía el mundo a su manera, me mostró colores que nunca imaginé
Agradezco al cielo por cada instante a tu lado, por elegirme para ser tu refugio y sostén. Por permitirme conocer la fuerza que habitaba tras esos ojos que hablaban sin decir
Te busco en el silencio de tu habitación vacía, en los espacios que tu ausencia ha poblado. En cada rincón de esta casa que fue tuya y que ahora guarda el eco de tu pasado
Aunque ya no estés presente, tu esencia permanece, tu huella es imborrable. El amor que sembraste sigue creciendo como un árbol eterno, inquebrantable
Te extraño en cada respiro, en cada latido, en el amanecer y al caer la noche. Pero vivirás siempre en mi memoria, en mi corazón que aprendió a ser fuerte por ti.
